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Cada año, el 2 de abril, se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo con el objeto de concienciar a la sociedad sobre este tipo de trastorno y promover la inclusión social de las personas con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA). Desde OirT Centros Auditivos queremos aprovechar esta celebración para explicar la relación entre el autismo y la pérdida auditiva.

Qué es El Trastorno del Espectro del Autismo (TEA)

En primer lugar queremos indicar que no solo hay una única definición para el concepto de TEA. Existen muchas definiciones y que están en continua modificación según las diferentes clasificaciones. No obstante, con frecuencia, la información que se encuentra en las diversas fuentes se refieren al autismo clásico. Sin embargo, hay todo un espectro de trastornos con diferente gravedad que se engloban dentro de los llamados TEA.  Por ejemplo, El Síndrome de Asperger y el Trastorno Generalizado de Desarrollo, son alteraciones dentro de los TEA.

La Confederación de Autismo de España destaca que “cuando hablamos de autismo y de personas que lo sufren estamos hablando de un conjunto de alteraciones semejantes, pero la manifestación varía mucho en grado y en forma en función de cada individuo. Por lo tanto, la idea de tomar el autismo como un espectro continuo, más que como una categoría única, nos ayuda a entender que estamos empleando términos comunes para hablar de personas muy diferentes.”

El autismo es pues un espectro de trastornos caracterizados por graves déficits del desarrollo. Afectan a la socialización, a la planificación y a la reciprocidad emocional, y a veces provoca conductas repetitivas o inusuales.

El término TEA fue empleado por primera vez por Lorna Wing, quien en 1988 expuso que las personas situadas en el espectro son aquellas que presentan:

1- Trastorno en las capacidades de reconocimiento social.
2- Trastorno en las capacidades de comunicación social.
3- Patrones repetitivos de actividad, tendencia a la rutina y dificultades en imaginación social.

 

En España, se estima que hay 13.000 niños afectados, y las estadísticas muestran que se ven afectados 1-2 casos por cada 1.000 niños. Debido a este aumento, el seguimiento y la evaluación de las estrategias de identificación temprana pueden lograr un tratamiento precoz y obtener mejores resultados. Su origen son conexiones neuronales anormales, que generalmente se pueden atribuir a mutaciones genéticas. Sin embargo, este componente genético no siempre está presente, pues se ha encontrado que la enfermedad que padecen los pacientes autistas puede tener múltiples factores, pues se ha descrito la implicación de varios factores de riesgo que trabajan en conjunto.
La gravedad del autismo varía mucho. La situación más grave es la total falta de habla a lo largo de la vida, mostrando un comportamiento extremadamente repetitivo, inusual, autodestructivo y agresivo. Este comportamiento puede durar mucho tiempo y es difícil de cambiar. Por tanto, es un gran desafío para quienes deben tratar y educar a estas personas. Las formas leves de autismo son casi imperceptibles y, a menudo, se confunden con timidez, falta de atención y rareza.

Diagnóstico

Los médicos indican que una de las mayores dificultades a las que se enfrentan son los retrasos habituales en el diagnóstico. Aunque la comprensión de los médicos y de toda la sociedad mejora constantemente, todavía existen algunos factores que dificultan el diagnóstico temprano, como las diferencias individuales en cada niño, las diferencias en todo el proceso de desarrollo y el miedo a los errores de los médicos  y hay una falta de criterios diagnósticos de consenso para niños muy pequeños (menores de 3 años).

En los primeros meses de vida los niños nacen ya con algunas habilidades. Les gusta mirar las caras, imitar, presentan cierta sincronía motora y un llanto que resulta informativo de lo que les ocurre.  Se dice que los niños pequeños son “comunicativos antes que intencionales” y son sociales por naturaleza. En el Trastorno del Espectro Autista (TEA), el área más afectada es el área social. Los primeros síntomas aparecen alrededor de los 12-24 meses. Con frecuencia se sospecha de sordera en el niño/a, y  es por ello que en el siguiente apartado vamos a profundizar en la relación entre el autismo y la pérdida auditiva.

 

 

Relación entre El Autismo y la pérdida auditiva.

Cómo hemos visto en el apartado superior, durante el diagnóstico es de vital importancia no confundir los síntomas ocasionados por el Autismo con la pérdida auditiva. Es cierto que aquellas personas que presentan trastorno tanto en las capacidades de reconocimiento social como en las capacidades de comunicación social pueden llevar a confusión la causa o de donde proviene ese trastorno. Cuando interactuamos con los más pequeños de casa, en sus primeros meses de vida y no atienden a los gestos o sonidos de los padres, no es descabellado que estos piensen en primer lugar que su hijo o hija tiene alguna dificultad en oírlos.

Por ello es muy importante realizar un estudio lo antes posible para detectar esa pérdida auditiva o en el caso que no la tuviera, diagnosticar la procedencia de ese trastorno de las capacidades de reconocimiento y comunicación social.

En este caso queremos conocer si el niño o niña tiene una pérdida auditiva o pueden diagnosticarle algún espectro de trastornos caracterizados por graves déficits del desarrollo, que afecten  a la socialización, comunicación y a la reciprocidad emocional, con sus padres.

Pero viendo que los síntomas pueden llevar a confusión, ¿puede ocasionar la pérdida auditiva en un bebé de pocos meses un Autismo?

Actualmente no sabemos con certeza responder a esa pregunta, pero están realizándose diferentes estudios sobre si la forma de procesar el sonido se puede asociar al riesgo de Autismo. ¿Estamos ante algo parecido a los estudios relacionados con la relación de la pérdida auditiva, la edad y el deterioro de las funciones cognitivas? La pérdida de audición relacionada con la edad (PARE) ha sido identificada como el factor de riesgo de demencia potencialmente más modificable. Este es un problema común para los adultos mayores, que conduce a dificultades de comunicación, aislamiento y deterioro cognitivo.

Entonces, ¿puede ocasionar la pérdida auditiva en un bebé de pocos meses un Autismo? No sabemos aún  *pero científicos de la Universidad de Miami y la Escuela de Medicina de Harvard que han analizado las respuestas a test estándar a los que se somete a millones de recién nacidos en todo el mundo están más cerca de detectar signos tempranos de autismo, incluso justo tras el nacimiento del bebé.

Los investigadores señalan que estos test de otoemisiones acústicas ya son ampliamente utilizados para determinar la pérdida de audición en recién nacidos. Estas pruebas funcionan midiendo la respuesta acústica del tronco encefálico del cerebro que valora cómo funciona el oído interno del bebé y la respuesta de su cerebro al sonido.

Para realizar el estudio, los investigadores analizaron grandes bases de datos de Florida en las que se incluía a bebés que habían sido sometidos a este tipo de pruebas para detectar discapacidad auditiva. Generalmente, los test se habían llevado a cabo en salas de maternidad de hospitales, y con ellos se había obtenido un registro de la actividad del nervio auditivo de los niños expuestos a sonidos transmitidos por electrodos colocados en su cuero cabelludo.

Estos científicos analizaron casi 140.000 registros acústicos de niños nacidos en Florida y compararon los datos con registros del Departamento de Educación de Florida en el que se incluía a los niños con discapacidades del desarrollo. Esto les permitió comprobar que los recién nacidos que más tarde fueron diagnosticados con autismo habían tenido respuestas cerebrales más lentas a los sonidos durante los test de otoemisiones acústicas.

Elizabeth Simpson, profesora asociada en el Departamento de Psicología del Colegio de Artes y Ciencias y una de las autoras del trabajo, cuyas investigaciones se han centrado en la comprensión del desarrollo social y cognitivo infantil, ha explicado que encontraron 321 niños que habían sido sometidos a estas pruebas de audición y fueron diagnosticados con autismo en edad preescolar.

Y añade que ahora saben que los trastornos del espectro autist(TEA) están conectados con la forma en que los niños procesan el sonido, ya que incluso aunque su audición sea normal pueden procesarlo de forma diferente, por lo que solo necesitan aprender a utilizar estos test neonatales para identificar a los niños en riesgo de desarrollar TEA.

*La información sobre el estudio de la Universidad de Miami sobre la relación entre  la forma de procesar el sonido y el riesgo de autismo ha sido obtenida de la Revista de Salud y bienestar WebConsultas

Conclusión

Esperemos que le haya gustado el artículo sobre el Autismo y la relación con la pérdida auditiva. En nuestros Centros Auditivos OirT, disponemos de un servicio específico de audiología, y los mejores especialistas que recomiendan que en el caso de detectar algún problema auditivo en su hijo, es importante realizar en la mayor brevedad una evaluación audiológica. También disponemos con servicio de Logopedia.
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El autismo y su relación con la pérdida auditiva
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