Recomendación en cuanto al Diagnóstico.

El Diagnóstico para aquellos niños que no hayan superado el cribado neonatal ha de ser efectuado en el tercer mes de edad, para permitir un diagnóstico audiológico temprano.
Este diagnóstico debe basarse en un conjunto de pruebas, que debe incluir siempre PEATC, timpanometría, reflejo estapedial y OEAT (repetidas al menos dos veces con una diferencia de una a cuatro semanas).
Se le pueden indicar consejos a los padres, para que observen la respuesta del niño ante estímulos sonoros, etc.
El diagnóstico audiológico no debe demorarse más allá de los 4 ó 5 meses, con el fin e permitir el inicio de la Atención Temprana que siempre tiene que contemplar la intervención logopédica y la adaptación audioprotésica antes de los seis meses.
Todo niño con el diagnóstico confirmado de hipoacusia debe de pasar al menos un examen oftalmológico; se debe valorar si se trata de una hipoacusia aislada, o bien si esta se encuentra integrada en un síndrome o si se trata de un trastorno asociado a otras enfermedades o déficits neurológicos-
Los niños con sorderas severas o profundas deben ser evaluados genéticamente como primer paso, en cambio los niños con sordera moderada o leve han de ser sometidos a una TAC en primer lugar; aquellos que tengan alteraciones genéticas no se le pedirán pruebas de imagen; Los factores de riesgo para hipoacusia congénita y adquirida actualizados, se recogen en una única lista y no por edad de aparición como hasta ahora.
Las reevaluaciones auditivas en los niños con factores de riesgo tienen que ser programadas de manera individual, adaptándose a cada caso dependiendo de la probabilidad de que aparezca una hipoacusia de desarrollo tardío.