Eliana M. Fredes Albarracín. Colegiada Nº 29/0495

Logopeda especializada en Discapacidad auditiva: Diplomada en Terapia Auditivo-Verbal. Máster en Atención Temprana.

El logopeda es el profesional cualificado y con recursos para abordar la prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento de las dificultades o trastornos que impidan o dificulten el proceso de comunicación. El origen puede ser genético, congénito o evolutivo y puede producirse durante cualquier momento del ciclo vital (niñez, adolescencia, juventud, adultez o tercera edad).

La comunicación es un proceso anatómico (requiere de la evolución de las estructuras orgánicas que participan en la misma), un proceso cognitivo (requiere de la continua restructuración de los  mecanismos cognitivos que permiten el acto comunicativo que puede verse alterado por diferentes patologías) y un proceso social ya que necesitamos del entorno familiar y social para aprender a comunicarnos eficazmente.

En estos procesos, múltiples factores entran en juego y uno de ellos es la audición, la cual posibilita el aprendizaje, desarrollo e interiorización del lenguaje oral de forma natural.

Cuando sospeche o dude de que su hijo/a no oye, debe concurrir rápidamente al especialista ya que el diagnóstico precoz, además de la adaptación protésica, el tratamiento adecuado y su familia como principal actor y protagonista del proceso, son los pilares para lograr un mejor pronóstico.

Mi hijo oye si:

Desde que nace hasta los 3 meses:
–          Se asusta, despierta, parpadea o llora cuando alguien habla o produce un ruido.
–          Se sorprende cuando hay un sonido inesperado fuerte.
–          Reconoce su voz y se tranquiliza cuando usted habla.
–          Llora con diferentes tonos y duraciones.

De los 4 hasta los 6 meses:
–          Parece que escucha.
–          Se despierta al escuchar cualquier sonido.
–          Atiende a sonidos familiares volteándose.
–          Emite sonidos para llamar su atención.

De los 7 hasta los 12 meses:
–          Busca los sonidos suaves.
–          Atiende a su nombre.
–          Entiende “no” y  “adiós”.
–          Emite balbuceos y juega con su voz.
–          Balbucea como respuesta a las voces.

De los 12 hasta los 18 meses:
–          Dice sus primeras palabras: “pa-pa”, “ma-ma”….
–          Señala objetos y personas cuando se le nombran.
–          Dice “no” con significado.
–          Utiliza espontáneamente de 10 a 15 palabras.
–          Empieza a cantar canciones con palabras.
–          Imita frases de dos palabras.

De los 19 a los 24 meses:
–          Utiliza frases de dos palabras.
–          Nombra dibujos.
–          Utiliza sustantivos y verbos.
–          Se le entiende el 65 % de su habla.
–          Usa frases de tres palabras.
–          Contesta preguntas.

De los 25 hasta los 36 meses:
–          Usa plurales.
–          Se refiere a sí mismo usando un pronombre.
–          Vocaliza sus necesidades.
–          Participa cuando le cuentan cuentos.
–          Recita rimas familiares.
–          Utiliza oraciones de cinco palabras.
–          Relata experiencias con oraciones cortas.
–          Hace preguntas: ¿dónde?, ¿qué?, ¿quién?, ¿cuándo?, ¿por qué?
–          Utiliza más de 800 palabras.

De los 37 hasta los 48 meses:
–          Toma turnos en una conversación.
–          Utiliza adecuadamente los verbos “ir” y “hacer”.
–          Utiliza oraciones uniendo varias frases.
–          Canta canciones familiares y dice rimas conocidas.
–          Usa palabras para expresar sus emociones (contento, triste, etc.)
–          Usa preposiciones: sobre, debajo, en, etc.

De los 48 hasta los 60 meses:
–          Utiliza más de 1500 palabras.
–          Disfruta jugando con las palabras y sus sonidos.
–          Habla con oraciones largas.
–          Mantiene una conversación.
–          Utiliza pronombres posesivos: “Eso es mío”, “Esto es tuyo”.
–          Conversa casi como un adulto.

¿Qué sucede cuando mi hijo no oye?
–          Toda la información la recibe por vía visual.
–          Se retrasa o no adquiere el lenguaje de forma natural.
–          Si su pérdida no es profunda sólo le llegan partes del lenguaje y con mala calidad cuando centra la atención.
–          Puede presentar problemas en su comportamiento porque no entiende lo que sucede a su alrededor.
–          Tiene menos ocasiones de aprender.
–          Si su pérdida no es profunda, su habla suele ser poco inteligible.
–          No puede repetir una palabra fonológicamente correcta hasta que empiece a hablar.
–          Si su pérdida auditiva es profunda emite pocas palabras o ninguna.

Servicios:

Los servicios que ofrezco a las familias con niños con pérdida auditiva son el fruto de mi formación inicial y continua además de mi experiencia en este ámbito desde el año 1.996 comenzando en Argentina.

Considero, creo y trabajo para lograr de la mano de la familia y su entorno escolar y social, el desarrollo integral de los niños con pérdida auditiva a través de potenciar sus habilidades auditivas y desarrollar los mecanismos cognitivos necesarios que le posibiliten interaccionar y acceder al lenguaje y a su entorno de forma autónoma. Para ello se utilizarán estrategias que potencien el acceso al lenguaje oral a través de la audición gracias a una pronta y correcta detección y adaptación protésica, dentro de un entorno lingüístico enriquecedor que le permita aprender jugando con sus padres¡¡¡¡¡

Adquirir conocimiento puede ayudarlos a minimizar el estrés y tomar medidas puede ayudarlos a disminuir sus inquietudes. Los padres que reúnen información y aprenden sobre la pérdida auditiva obtienen respuestas a sus preguntas. Las familias que deciden recurrir a educadores y médicos para que trabajen con ellos y sus hijos se convierten en parte de un equipo.

Con respecto al entorno escolar, los padres presentan muchas dudas: ¿aprenderá igual que sus compañeros?, ¿cómo va a prender?, ¿qué va a necesitar?, etc. Por lo que debemos estar alertas en este proceso tan complejo respondiendo a sus interrogantes e ir apoyando a los niños en este proceso de inclusión escolar.

En este proceso la familia es la pieza clave no sólo concurriendo a la terapia sino también siendo el protagonista de la misma, aprendiendo, integrando, preguntando, cuestionando, ejemplificando las estrategias utilizadas para poder generalizarlas con sus hijos en su vida cotidiana ya que la mayor parte del tiempo están con ellos.

 

Cuanto más van escuchando y comprendiendo más irán hablando y comunicándose con su familia y los que lo rodean¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Hacer un seguimiento evolutivo para adaptar todo ello a las respuestas madurativas del niño y las características familiares.

Por último, señalar que la logopedia es un camino largo, difícil y en el que se suelen pasar etapas de euforia ( cuando vuestro hijo hace logros ) combinados con etapas de pesimismo (cuando la evolución es más lenta), pero no debéis caer en el desánimo, ya que es algo imprescindible y que siempre da sus frutos a largo plazo.