Portapilas: Es el lugar donde se colocan las pilas (existen de varios tamaños). También tiene la función de interruptor del audífono.
Micrófono: Se encarga de recoger las señales acústicas.
Codo: Permite conectar el molde con el audífono. Su tamaño puede variar para ajustarlo mejor al pabellón auricular del niño.
Molde: Es la parte de la prótesis, a medida, que viene insertada en el conducto auditivo externo. El material utilizado es antialérgico. Los niños pequeños crecen muy rápidamente, y por lo tanto las dimensiones del conducto cambian, lo que conlleva a una sustitución del molde para que le ajuste correctamente.

Existen en el mercado otros tipos de prótesis.
Las gafas auditivas: existe la versión tanto para vía aérea como para ósea. El audífono está montado en las varillas.
Audífono de bolsillo: Con la aparición de los audífonos retroauriculares, se ha relegado el uso de los audífonos de bolsillo. Los componentes del audífono están contenidos en una caja que se lleva en el bolsillo ó cogido a la ropa mediante una pinza. De la caja sale un cordón que la conecta con el molde a medida.
Prótesis intrauriculares: Todos los componentes del audífono vienen situados dentro del molde a medida. Pueden prescribirse en los niños más mayores (ya que el crecimiento deja de ser tan rápido). Tienen menor amplificación que las prótesis retroauriculares, por lo tanto sólo serán prescritas en hipoacusias medias-graves. Su dimensión limita las conexiones con otras ayudas auditivas (FM).

Consejos prácticos para el uso y mantenimiento de las prótesis

El niño debe acostumbrarse a llevar la prótesis de forma cómoda, por lo tanto los primeros días se prescribirá una rutina con la horas de uso, y poco a poco se conseguirá llegar la prótesis de forma continuada.

Los primeros días el volumen deberá mantenerse más bajo, permitiendo así que el niño se vaya acostumbrando a la estimulación acústica lentamente. Cuando ya esté acostumbrado se ajustará el volumen hasta el nivel que el niño necesite.