Cuanto más temprana sea la confirmación de la existencia de pérdida auditiva, mayor éxito de adaptación podremos obtener al intervenir precozmente.
La existencia de programas de screening nos facilita cada vez más la actuación a la hora de la adaptación, para conseguir que la evolución lingüística y cognitiva se vea lo menos afectada posible, minimizando los problemas de integración cultural, social y educativa del niño.
El diagnóstico de la pérdida auditiva la dará el otorrino, que se basará en una batería de pruebas complementarias, tanto objetivas como subjetivas. También será el encargado de prescribir el tratamiento más adecuado
Siempre deberá hacerse en función de la edad, teniendo en cuenta su nivel madurativo, y si existen patologías o síndromes añadidos.
Es muy importante que vosotros como padres estéis implicados en el proceso de evaluación, tanto para dar la información que observáis del nivel auditivo del niño, como para involucraros en un proceso que será largo, ya que según el niño va creciendo, la valoración auditiva cada vez será más precisa. La valoración auditiva es un proceso continuo.