Vamos a dividir las pruebas auditivas que  se van a  realizar al niño para medir su nivel de audición, las pruebas objetivas (no necesitan de su colaboración).

Otoemisiones acústicas evocadas transitorias (TOAE)

La cóclea genera como respuesta a determinados estímulos sonoros otros sonidos llamados otoemisiones. Con esta prueba lo que se mide es si existen o no existen otoemisiones. Da información del correcto funcionamiento de las células ciliadas externas de la cóclea. Es la primera prueba auditiva que se hace a los bebés al día  de su nacimiento, y sirve para descartar posibles problemas auditivos.

Basta con que el bebé o el niño esté tranquilo, es una prueba rápida en la que se coloca una sonda , que emite un sonido en el oído del niño, y que a su vez  va recogiendo los que el oído genera. Si no pasa la prueba hay que repetir porque puede ser que no lleguen las otoemisiones por problemas de moco en el oído, o por presencia de líquido amniótico en el conducto, pero descartados estos, nos puede dar la primera señal de la existencia de una pérdida auditiva. Si pasa pero seguimos teniendo sospecha de pérdida auditiva hay que seguir evaluando para descartar una neuropatía auditiva.

Las otoemisiones desaparecen en pérdidas auditivas mayores de 30dB Hl y no son específicas en frecuencia.

Potenciales evocados auditivos automatizados (PEAA)

Se realizan para hacer un screening, y verificar si puede existir un problema auditivo en bebés que no obtienen un resultado positivo en las otoemisiones evocadas. Registran de forma automática la respuesta evocada por el estimulo sonoro. Se colocan unos electrodos en el bebé y es una prueba rápida y no invasiva. Nos informan de la presencia de una respuesta (pass) o ausencia de ella (refer).

Potenciales evocados auditivos de tronco cerebral (PEATC o BERA)

Desde que un sonido llega al oído interno, hasta que llega a ser recogido a niveles centrales (mesencéfalo) pasa a un determinado tiempo, por diferentes zonas en la vía auditiva.

Lo que se busca es ver si el sonido está llegando correctamente al cerebro.

Necesitamos que el niño esté dormido, o si no es posible, lo más tranquilo posible. Se colocarán unos electrodos (que captarán la actividad cerebral), y con unos auriculares, se emitirán sonidos.

Se miden siete ondas, siete puntos de llegada a diferentes zonas (órgano de Corti, núcleos cocleares, complejo olivar superior…), y si llegan en el tiempo que les corresponde y con una amplitud en la onda correcta. La más importante es la V, la que su presencia o ausencia nos indica pérdida auditiva. Se va viendo si a diferentes intensidades en el sonido que emitimos aparece o no la onda V. A la intensidad última de menos intensidad donde aparece es donde estimamos el umbral auditivo. Sólo da información de pérdida auditiva de oído interno para frecuencias agudas, por lo que una vez más, tiene que verse complementada si aparece un indicativo de pérdida auditiva.

Potenciales evocados de estado estable ( PEAee)

La preparación para la prueba es exactamente igual que la anterior, el niño dormido o muy tranquilo, para que ningún movimiento o sonido interfiera en la prueba.

La diferencia con los potenciales de tronco, es que miden diferentes frecuencias, desde graves a agudas, y nos da un gráfico resultante con información de la intensidad y la frecuencia de la respuesta, muy parecido a un gráfico de audiometría. El inconveniente es  que existe un promedio de error, que es más claro cuanto menor sea la pérdida auditiva, con lo cual, en pérdidas moderadas, el afirmar como umbral el umbral de los potenciales nos va a llevar a equivocaciones, pero en pérdidas auditivas severas o profundas tiene bastante fiabilidad.

Pruebas de impedancia acústica: timpanometría e impedanciometría

La impedanciometría consta de dos pruebas, la timpanometría y el estudio del reflejo estapedial. Nos da información sobre la funcionalidad del oído medio, en cuanto a presencia de moco, de alteraciones de la trompa de Eustaquio, de rigidez del tímpano, pero no es un método de medida de la audición, aunque es fundamental en un estudio auditivo.

La timpanometría mide si el tímpano y la cadena de huesos de oído medio se mueve con normalidad. Es una prueba rápida en que también utilizamos una sonda en el oído del niño. La sonda emite un sonido, que combinado con una presión de aire genera una gráfica. Si no hay movilidad timpánica, la gráfica será plana, si todo es correcto aparecerá un pico a presión 0 en la gráfica.

 

 

El reflejo estapedial, se produce en el oído medio cuando existe un sonido de alta intensidad. Para protegerse, la cadena de huesecillos se tensa para no amplificar tanto ese sonido y que no dañe al oído interno. Lo que buscamos es a que intensidad se produce y si se produce ese reflejo. Esta prueba debe considerarse realizarla a partir de los siete meses.