El camino a recorrer desde la identificación de la pérdida auditiva hasta la solución definitiva (ya sea terapéutica ó de diagnóstico) no se resuelve en una sola visita.

Al principio, el médico especialista prescribe una serie de pruebas diagnósticas para detectar si hay pérdida de audición y determinar la causa. Durante esta fase se puede determinar el nivel aproximado de pérdida auditiva; pero puede que todas las pruebas audiométricas no estén completas. Eso no es una razón para esperar, ya que cuanto antes empecemos la adaptación más rápido adquirirá ó mejorará el lenguaje.

A medida que el niño crezca y vaya adquiriendo nuevas experiencias auditivas se le realizarán controles audiométricos que nos permitirán ajustar mejor la prótesis. Estos controles también tienen la función de observar qué beneficios tiene el niño sus audífonos.

Qué podemos esperar del audífono

Un audífono es una prótesis que amplifica el sonido según la audiometría del niño, pero eso no significa que le devuelva la normalidad al oído.

No podemos pensar que una vez adaptado el audífono se han acabado todos los problemas.

Los audífonos son una ayuda muy importante, pero los niños necesitan un periodo de adaptación a la nueva situación para aprender a cómo prestar atención a los sonidos y a relacionarlos a su significado.

Los audífonos trabajan con los restos auditivos, pero no debemos olvidar que niños con el mismo tipo de déficit auditivo no obtienen siempre los mismos resultados aunque estén adaptados de la misma forma. Cada niño tiene un desarrollo diferente y por lo tanto aprovecha los audífonos de diferente manera al desarrollar habilidades auditivo-lingüísticas.