Impedancia es un término físico que se usa para describir un conjunto de factores que se oponen a algo. Así hay una impedancia eléctrica y en el caso que nos interesa, una impedancia acústica. En el oído los factores que determinan una resistencia a la transmisión del sonido son: la fricción, la masa y la rigidez.

La impedanciometría acústica es la medición de la impedancia mediante un instrumento especialmente diseñado. Consiste en una sonda que se introduce en el conducto auditivo externo y que lo sella de tal forma que el conducto queda convertido en una cavidad hermética. Esta sonda tiene tres conductos que la atraviesan de lado a lado. Uno de estos conductos está conectado a una bomba de presión que permite cambiar la presión que hay en esta cavidad artificial.

Esta presión puede hacerse positiva o negativa con respecto a la presión atmosférica. El segundo conducto está conectado a un generador de un tono puro, generalmente de baja frecuencia y a una intensidad constante. Este tono de prueba es absorbido por el complejo tímpano osicular hacia el oído interno y reflejado desde la membrana timpánica. El tercer conducto está conectado a un micrófono que recibe la porción del tono de prueba que se refleja transformándolo en una señal eléctrica que se visualiza en la aguja de un voltímetro.