Antes de describir las diferentes pruebas diagnósticas debemos aclarar una serie de conceptos referidos a aquellas cualidades o parámetros que permiten diferenciar un sonido de otro. Estas cualidades son intensidad, timbre, duración y tono.
- Intensidad: La intensidad del estímulo auditivo se mide en decibelios (dB o dbs). Si tenemos en cuenta que el «umbral» es el punto a partir del cual una persona empieza a ser consciente de una sensación, podemos definir el «umbral auditivo» como la intensidad mínima que necesita una persona para empezar a oír, y el «umbral de dolor» como la intensidad máxima que es capaz de soportar su oído. Entre estas dos intensidades se encuentra el umbral de confort, desde donde tendremos la sensación más cómoda y agradable de estimulación sonora.
- Timbre: Esta cualidad nos va a permitir identificar dos fuentes sonoras diferentes.
- Duración: Permite diferenciar entre un sonido corto y un sonido largo cuando el resto de sus cualidades o parámetros son idénticos.
- Tono: Permite la distinción entre un sonido grave y otro agudo. Las frecuencias agudas nos permiten mejorar la discriminación de los fonemas del habla, y las frecuencias graves permiten captar los parámetros esenciales del habla como ritmo y entonación.
Existen numerosas pruebas destinadas a saber cuánto y cómo oímos. Estas pruebas se clasifican, de una forma académica, en dos grupos: subjetivas y objetivas.
Pruebas subjetivas: Son aquellas en las que necesitamos la colaboración de la persona examinada para saber cuánto oye. Su grado de fiabilidad depende del grado de colaboración del sujeto examinado.
- Audiometría conductual: Se emplea en niños pequeños utilizando reflejos condicionados.
- «Peep-show»: Utiliza juguetes o instrumentos de frecuencia conocida a determinada intensidad para evaluar frecuencialmente el oído de los niños. Se trata de generar una actividad visual tras la emisión de un tono a frecuencia e intensidad conocidas, de tal manera que cuando el niño escucha, rápidamente espera el comienzo de la actividad; en caso contrario, no relaciona ambas situaciones.
- Audiometría tonal liminar: Esta audiometría se puede realizar tanto por vía aérea (a través del CAE, utilizando la vía auditiva natural), como por vía ósea (estimulan directamente el oído interno). El sujeto responde cuando oye, es muy fiable y puede realizarse a partir de los 4 años.
- Audiometría verbal: Nos informa de «cuánto entiende». Los estímulos son listas de palabras conocidas (listas cerradas), o no conocidas por el sujeto (listas abiertas), ponderadas fonéticamente. Se evalúa el porcentaje de compresión a distintas intensidades. Esta prueba puede realizarse en cabina o en campo libre. Son fundamentales en la evaluación otológica.
- Pruebas supraliminares: Destinadas a saber si una pérdida neurosensorial es coclear o retrococlear (de la vía auditiva central).
Pruebas objetivas: Permiten evaluar la vía auditiva sin la colaboración del sujeto.
- Impedanciometría: Mide las presiones en oído medio y nos informa sobre rigideces o alteraciones en el sistema de transmisión sonora. Exige que la membrana timpánica esté íntegra.
- Reflejo estapedial: Lo realizan los aparatos de impedanciometría. Está presente si la hipoacusia no es muy profunda y ausente en algunas patologías neurosensoriales y en la otosclerosis.
- Otoemisiones acústicas y productos de distorsión (OEA): Recogen las emisiones fisiológicas o provocadas por la actividad coclear. Las espontáneas están presentes en el 80% de la población normal, y en mayor rango las provocadas. Exigen normal funcionamiento del oído medio e hipoacusias inferiores a 30 dB. Se utilizan habitualmente en los cribados o «screening» auditivos.
- Potenciales evocados auditivos de tronco cerebral (PEATC o BERA): Recogen el filtrado de la respuesta neural de un electroencefalograma tras estímulos sonoros. Sirven para detectar la integridad de la vía auditiva central y establecer umbrales auditivos.
- Potenciales de estado estable: Actualmente todavía en estudio. Aportarán información muy fiable sobre la vía auditiva, en particular en lo que se refiere a la determinación de umbrales.
- Tomografía por emisión de positrones (PET): También en estudio. Aporta información sobre los cambios en el metabolismo cerebral con estímulos auditivos. Nos permite conocer áreas de estimulación cerebral y evaluar dinámicamente los cambios obtenidos tras la estimulación.
La utilización de la mayoría de estas pruebas objetivas constituyen las bases de los programas de detección precoz de la hipoacusia.