Lo primero que debemos hacer es comprobar que los audífonos están bien ajustados, que no le molestan los moldes y que funcionan correctamente, ya que una amplificación tanto elevada como baja puede causar un rechazo por parte del niño.

Otro motivo puede ser debido a una mala aceptación de los padres hacia la adaptación protésica. Este sentimiento puede ser inconscientemente transmitido al niño.

Los audífonos son una ayuda indispensable, y por tanto se le debe ayudar a aceptarla con serenidad. Esto no es sólo trabajo de los padres, es necesaria la colaboración de todos, sobretodo del logopeda que enseñará poco a poco al niño a familiarizarse con el mundo de los sonidos y aconsejará en lo que sea necesario a los padres.